Diseñada por los estimados arquitectos de Jose María Sierra, esta joya arquitectónica es inigualable en la Costa del Sol, celebrada por su extensa parcela y sus impresionantes vistas. La vivienda se caracteriza por sus abundantes ventanales de suelo a techo en ambas plantas, que invitan a que la luz solar ilumine generosamente el interior.
Su distintivo exterior blanco, adornado con detalles de madera, propicia una transición fluida del exterior al interior. El interior destaca por sus impresionantes alturas de techo, que alcanzan hasta 9 metros en el salón principal de la planta baja. Un elemento intrigante es la acogedora sala de estar en la planta superior, que ofrece vistas al salón principal de abajo, creando un rincón apartado que recuerda a un balcón oculto dentro de la vivienda.
La planta superior alberga la suite principal y dos dormitorios adicionales, cada uno cautivador con sus propias impresionantes vistas al campo de golf y al mar Mediterráneo. La planta baja contiene los demás dormitorios, una sala de estar y la cocina, todos diseñados con una mezcla de practicidad y elegancia. Este nivel se abre directamente al jardín, permitiendo un flujo natural de aire y luz en la vivienda. El jardín, una obra maestra por derecho propio, es vasto e impecablemente mantenido. Cuenta con una cautivadora piscina con azulejos de color azul profundo, invitando a los huéspedes a un baño, y un cenador junto a la piscina asegura un lugar tranquilo para relajarse.









